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jueves, 4 de diciembre de 2014

Como tratar el asma durante el embarazo


Silbidos, presión en el pecho, dificultad para respirar y tos, son los síntomas más característicos del asma bronquial, una enfermedad crónica de los pulmones que afecta a personas de todas las edades y que se considera una de las más comunes que puede complicar el embarazo.

Las vías respiratorias de las personas con asma están inflamadas y producen más mucosidad de lo habitual, por ello son muy sensibles y reaccionan exageradamente a la inhalación de ciertas sustancias, haciendo que los músculos se contraigan y llegue menos aire a los pulmones.

Algunos estudios han comprobado que el embarazo puede modificar el curso del asma, mejorando en unos casos y empeorando en otros, un pronóstico todavía impredecible para cada mujer, mostrándose los síntomas más severos de empeoramiento las semanas 24 a la 36 de gestación.

¿Cómo puede afectar el asma a la embarazada y al feto?

El asma bronquial no controlado durante el embarazo, presenta riesgo de complicaciones maternas y fetales. Para la mujer, estos riesgos aumentan conforme aumenta la severidad del asma, entre ellos:

– aumenta la morbilidad materna: las mujeres afectadas tienen mayor probabilidad de padecer hiperémesis gravídica y hemorragia uterina.

– la hipertensión arterial puede llegar a ser dos o tres veces mayor en mujeres asmáticas

– existe mayor riesgo de preeclampsia, placenta previa, parto inducido y cesárea.

El feto también puede verse en riesgo debido a un asma materno no controlado, algunas consecuencias de la hiperventilación y los episodios reiterados de asma pueden ser:

– retardo en el crecimiento intrauterino.

– nacimiento prematuro.

– bajo peso al nacer.

¿Es posible controlar el asma durante el embarazo?

Sí, es posible y resulta necesario. Si se maneja adecuadamente, la embarazada y su feto podrán disfrutar de un embarazo similar al de otras mujeres no asmáticas. Para ello, la embarazada debe someterse a un buen control para asegurar su salud y la de su bebé.

Los expertos enfatizan la importancia de llevar un control mensual del asma durante la gestación. De esta forma, el médico podrá cesar el tratamiento si la enfermedad ha mejorado o reforzarlo, si por el contrario el asma ha empeorado.

Durante el embarazo, existen motivos suficientes para mostrarse reticente a la toma de medicamentos. Sin embargo, ante la presencia de asma, los efectos beneficiosos esperados superan los riesgos. Los expertos han confirmado que los posibles efectos negativos de la ausencia de control del asma son mayores que los que pueden presentarse por la toma de fármacos prescritos.

En primer lugar, el tratamiento irá siempre dirigido a poner énfasis en las medidas preventivas, evitando los gatilladores que pueden disparar el episodio asmático:

– cesación del tabaquismo y espacios con humos, polvo o aire viciado.

– evitar otros factores ambientales como animales domésticos, ácaros de polvo y del hogar, cucarachas, pólenes y esporas.

– reducir o evitar las actividades físicas que puedan sofocarla así como los perfumes demasiado fuertes.

La prevención en muchos casos no es suficiente para evitar los síntomas de asma durante todo el embarazo. Cuando la medicación se hace necesaria, el médico prescribirá el fármaco que considere que tiene menos efectos adversos para la mujer y para el feto, al tiempo que permite una oxigenación adecuada y crecimiento del bebé. Por lo general, se eligen corticoesteroides inhalados que han demostrado ser efectivos y con poco riesgo para las embarazadas (Programa Nacional de Educación para la Prevención del Asma).

Foto: Flickr
Referencias: Wikipedia | Medline


La depresión prenatal afecta al desarrollo del bebé


En ocasiones, las mujeres se sienten deprimidas durante el embarazo y las causas pueden ser diversas. Puede deberse, tanto al miedo o agobio ante la inminente llegada de su bebé y el temor a no saber hacerlo bien, así como a cambios hormonales que le hacen sentir así e incluso también a factores sociales. Es decir, en ocasiones, la realidad que rodea a la mujer no es la más adecuada y por ello, puede llegar a influir en su estado anímico.

Es muy importante que se detecte si la mujer tiene depresión, ya que las consecuencias de este trastorno durante el embarazo pueden ser negativas, llegando a influir incluso en el desarrollo del pequeño. Así, aunque en ocasiones, se piensa que esa sensación de cansancio, estrés o desgana puede deberse a los propios cambios que está experimentando por el embarazo, es importante asegurarse de que no se trata de una depresión prenatal.

El desarrollo del bebé está condicionado por el estado de ánimo de la madre

Un estudio realizado por investigadores de Reino Unido saca a la luz importantes conclusiones sobre las consecuencias de este estado depresivo durante el embarazo. De este modo, se reflejó que las madres que se sienten así durante los meses de gestación suelen tener bebés que se caracterizan por tener un desarrollo más lento de lo que se considera habitual.

Para llevar a cabo dicho estudio tomaron como muestra aproximadamente a once mil mujeres que habían sido madres en un intervalo de dos años. En primer lugar se evaluó el nivel o grado de depresión que habían sufrido durante los nueves meses de gestación y acto seguido se valoró la posible relación entre ese estado y los problemas de desarrollo cognitivo que presentaban los pequeños.

Lo cierto es que los resultados fueron concluyentes, ya que de las que habían tenido este trastorno, se demostraba que en el caso de las mujeres que habían sufrido depresión durante prácticamente todo el embarazo, presentaban un 50 por ciento más de probabilidades de tener hijos con este tipo de problema e incluso de tener bebés prematuros.

Del mismo modo, otra investigación llevada a cabo por la Universidad de California en Irvine también se centraba en analizar cómo influye la depresión materna en la salud del bebé y en el desarrollo de sus capacidades motoras. En este caso, se siguió durante un año a 221 mujeres embarazadas, que se dividieron en grupos, en función de si no tenían síntomas, aquellas con síntomas antes e incluso después del embarazo y por último, aquellas que sólo demostraron este estado depresivo al comienzo o al final de dicho estudio.
Un estado de ánimo depresivo y triste genera un menor desarrollo del bebé

Se llegaba a la conclusión de que los pequeños que tenían un mejor desarrollo eran los de aquellas madres que no habían tenido este trastorno o tan sólo habían estado deprimidas en periodos breves al comienzo del embarazo o después de que el pequeño naciera.

Aun así, no se saben los motivos de que este estado influya en el feto. Sólo se baraja la posibilidad de que este estado psicológico de la madre provoque el aumento del nivel de hormonas relacionadas con la ansiedad o el estrés y que eso finalmente acabe transmitiéndose al bebé.

Foto: Flickr
Referencias: Wikipedia | Medline


Riesgos de un embarazo prolongado


Un embarazo prolongado puede tener consecuencias negativas, tanto para la madre como para el bebé. Y es que, si la mujer supera las 42 semanas de gestación, puede que comiencen las complicaciones. Los especialistas afirman que, en muchos casos, realmente no se producen embarazos prolongados, sino que hay una confusión en las fechas. Sin embargo, también afirman que un dos por ciento sí que lo son en realidad, aunque se desconocen las causas o motivos de que se produzcan.

Así, una vez en este punto, cuando ya se ha superado la fecha indicada aproximadamente para que la mujer alumbre, puede que la placenta empiece a dejar de hacer su función correctamente, por lo que habrá riesgos de que el pequeño no reciba la cantidad de oxígeno y nutrientes de la madre que necesita. Además, como el bebé sigue creciendo, la cantidad de líquido amniótico puede disminuir y entonces el cordón umbilical podría llegar a comprimirse cuando el pequeño se mueva o cuando se produzcan las contracciones uterinas.

Consecuencias en el bebé de un embarazo prolongado

En cuanto al pequeño, pueden darse casos de síndrome de dismadurez, que consiste en que el bebé presenta características propias de insuficiencia placentaria. De este modo, puede que el pequeño tenga uñas y pelo largo, así como la piel arrugada. También puede producirse la llamada aspiración de meconio, que consiste en que el bebé puede empezar a defecar en el líquido amniótico y luego inhalarlo, llegando a sus pulmones. Como consecuencia, el pequeño podría llegar a sufrir neumonía, aunque en estos casos, el pequeño suele nacer simplemente con manchas de meconio.

En estos casos, también hay riesgo de macrosomía, ya que si el bebé tiene un tamaño demasiado grande, habrá grandes dificultades para que nazca de forma vaginal, pasando a través de dicho canal y los embarazos prolongados también tienen mayor probabilidad de muerte fetal, que implica que el pequeño muere dentro del útero. Y es que, aunque no es frecuente, sí es cierto que conforme pasan las semanas si se superan las 42 aumenta el riesgo de que ocurra.

Riesgos para la madre

También la madre está expuesta a riesgos en caso de que se prolongue el embarazo. En estos casos, es frecuente que la mujer sufra lesiones perineales, ya que, los bebés suelen ser de mayor tamaño y el esfuerzo durante el parto es mayor, así como las consecuencias. Del mismo modo, aumenta también la posibilidad de que el parto sea por cesárea, por el mismo motivo anteriormente indicado de que hay mayor sufrimiento fetal, por el gran tamaño del bebé y la dificultad para pasar por el canal vaginal.

Por todo ello, cuando la mujer supere esta barrera en su periodo de gestación será fundamental que se controle su estado exhaustivamente. Y es que, su médico o matrona se asegurarán de que el bebé se encuentra bien, mediante el control fetal y ultrasonido. En caso de que esté bien, se esperará a que el parto comience de forma natural. Por el contrario, si se detecta que el pequeño está teniendo problemas, se decidirá si es necesario inducir el parto u optar por una cesárea.

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Referencias: Wikipedia | Medline


Embarazo de trillizos y sus complicaciones


Los embarazos múltiples suelen ser una gran sorpresa para los futuros padres y aunque no tienen por qué existir problemas o complicaciones, sí es cierto que se trata de un embarazo de alto riesgo. Y es que, si en un embarazo de un solo feto, el cuerpo de la mujer sufre muchos cambios y los cuidados y el seguimiento del pequeño es muy importante, cuando se trata de trillizos aumentará considerablemente el control y los cuidados durante el periodo de gestación.

Este tipo de embarazos suele durar aproximadamente 34 semanas y es evidente que aumenta con respecto a un embarazo de un único feto, el número de pruebas, así como de visitas a su médico o matrona. También hay más casos de cesárea en este tipo de embarazo. A ello se une el hecho de que habrá mayor probabilidad de que se produzcan complicaciones durante estos meses.
Complicaciones más frecuentes de un embarazo múltiple de trillizos

Así, entre los riesgos más comunes cabe destacar el aumento de posibilidades de sufrir riesgo pregestacional y gestacional, hipertensión durante el embarazo, insuficiencia cervical, así como ruptura prematura de las membranas. A ello hay que sumar el aumento de sangrado durante el proceso del parto y en el propio alumbramiento e incluso la muerte fetal. También en muchos casos se producen partos prematuros y esto conlleva dificultades en el posterior desarrollo del bebé.

Además la mujer puede sufrir otros problemas como la retención de líquidos que provocará que se le hinchen las piernas, pies, así como las manos. De este modo, aunque no suele considerarse una complicación grave si se combina con una presión arterial alta, sí que puede llegar a ser un riesgo, tanto para ella como para el feto que crece en su interior.

Por otro lado, como antes se indicó, suele ser frecuente que aumente la tensión y, por consiguiente, la mujer sufrirá cefaleas, sensación continua de cansancio y fatiga, así como alteraciones en su visión. En estos casos, será importante que la embarazada acuda a su médico para que le indique un tratamiento, ya que si no se trata puede llegar a producir consecuencias negativas tales como insuficiencia renal en la madre e incluso imposibilitar que el feto reciba alimento y oxígeno.

El cuerpo de la madre debe de hacer un esfuerzo muy superior al de un embarazada de un solo bebé

El corazón también se ve sobreexpuesto a un mayor esfuerzo en este tipo de embarazos, ya que tiene que bombear más sangre y esto influirá también en el estado físico de la mujer, que se sentirá cansada y se agotará al hacer el mínimo esfuerzo.

La llamada transfusión fetofetal es otra de las complicaciones que, en ocasiones, se producen en embarazo de trillizos, aunque solo afecta en exclusiva a los embarazos monocoriales. Consiste en que cuando uno de los fetos bombea sangre para que llegue a la placenta de otro, finalmente el receptor recibe una cantidad excesiva de sangre y, por el contrario, al que la dona no le llega suficiente, lo que acaba provocando que no crezca de forma adecuada.

De este modo, será muy importante que la mujer acuda a los controles pertinentes que y que, en cuanto detecte alguna anomalía, acuda a su médico o especialista lo antes posible. Además de que ella deberá concienciarse de la importancia de cuidarse y seguir todas las recomendaciones que le darán los médicos.

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Referencias: Wikipedia | Medline

Fuente  embarazoymas.net

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