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sábado, 13 de diciembre de 2014

Vamos a conocer algunos trucos para que el estreñimiento desaparezca en los bebés



El estreñimiento en los bebés es algo que nos preocupa muchísimo, además de todo lo que les pase en los primeros años de vida y es que nosotros somos los encargados de su seguridad y de su salud, lo cual es una gran responsabilidad.

La cuestión es que el estreñimiento es bastante molesto y doloroso para los pequeños y por eso vamos a conocer algunos trucos para que el estreñimiento desaparezca en los bebés.

Normalmente, el estreñimiento aparece por la alimentación, especialmente si le damos biberones, así que os recomiendo que añadáis un poco de agua extra para que las heces se ablanden y no se queden en el colón. También podéis optar por darle leche anti-estreñimiento.

Otra opción muy buena es darle al bebé unos baños con agua templada mientras le masajeamos la barriguita. Esto es bastante efectivo y es lo que yo siempre recomiendo debido a que es lo más natural que podemos encontrar. El bebé se relajará y no le costará demasiado expulsar las heces.

Aún así, es importante que le hagáis una visita al pediatra para que examine al pequeño y determine qué es lo mejor para él.


Los bebés mayores de siete meses detectan el miedo en los ojos de las madres


Se suele decir que los ojos son el espejo del alma y esto se debe a que nuestros ojos son muy expresivos y a través de ellos lanzamos mensajes, a pesar de que no queramos hacerlo.

La cuestión es que esto no sólo lo notan los adultos, sino que también lo notan los bebés. Esto puede ser muy bueno cuando estamos contentos pero no cuando tenemos un estado de ánimo desastroso, es más, según un último estudio los bebés mayores de siete meses detectan el miedo en los ojos de las madres.

El bebé detecta que estamos abriendo mucho los ojos por lo que nuestro ojo se ve más blanco y es ahí cuando el bebé percibe un temor, es más, también pueden notar de dónde viene nuestro miedo por la forma de mover o de abrir los ojos (si miramos a un lado, al otro…, etc.)

Eso sí, este nuevo estudio no ha determinado lo que los bebés notan con otros sentimientos como, por ejemplo, la tristeza. ¿Notarán cuando estamos tristes o enfadados? Sin duda es muy interesante conocer estos estudios para saber lo que nota o lo que no nota nuestro bebé, ¿No creéis vosotros?


Biberones preparados para la noche


El periodo de adaptación en el que un bebé pasa de tomar el pecho a tomar la leche puede ser, en ocasiones, un poco complicado para los padres y es que, queramos que no, dar el pecho es más rápido que preparar biberones por lo que en medio de la noche apenas escucharemos llantos si le damos el pecho cuando se despierte.

Por el contrario, si estamos dándole biberones el pequeño se desesperará mientras que lo preparáis y todo será un caos. Es por eso por lo que hoy vamos a aconsejar que dejéis los biberones preparados para la noche, para sólo tener calentarlo durante unos segundos.

Es importante hervir el agua para eliminar las posibles bacterías del polvo de leche y es que, según unos últimos estudios, el polvo de la leche no es esteril y puede contener bacterias que dañen la salud de nuestro bebé como, por ejemplo, meningitis.

Los biberones pueden estar preparados durante 24 horas y para calentarlos olvidad el microondas, siempre es mejor al baño maría o dejarlo debajo del grifo de agua caliente durante unos minutos.


¿Produce mocos en los niños la leche de vaca?


Ya sabéis que existen algunas creencias populares que no son ciertas y que no tienen sentido, pero nosotros nos las creemos y las aplicamos a nuestros hijos para que esté fuertes y sanos durante todo el año, ¿No es cierto?

Una de esas creencias es que beber leche de vaca hace que los niños produzcan más mocos y se enfermen, así que muchos papás empiezan a sustituir la leche de vaca, o los lácteos en general, para darles bebida de soja, arroz, almendra o avena.

La cuestión es que esto es totalmente falso, es decir, que la leche de vaca no produce mocos y es que si tus hijos están ahora mismo con un poco de mocos es normal por el cambio de temperatura que estamos sufriendo últimamente, que a veces parece que estamos en verano y a veces parece que estamos en invierno.

Así que no os preocupéis y si al niño le sienta bien la leche de vaca no dejéis de dársela, al igual que los yogures o el queso, los lácteos no tienen nada que ver con los mocos de los niños.


Fuente chupetesybiberones.es

jueves, 4 de diciembre de 2014

A mi hijo no le gusta la fruta, ¿qué hago?


La fruta debe ser uno de los alimentos más importantes de la dieta del pequeño, ya que además de ser muy beneficioso para evitar enfermedades de carácter cardiovascular también puede prevenir la diabetes y ante todo, la obesidad infantil. Pero en este punto hay padres que se encuentran con un problema, ya que a sus hijos NO les gusta la fruta.

Aun así, hay opciones para hacer que los pequeños finalmente tomen fruta, echando mano de la imaginación. De este modo, será muy importante que se estimule al pequeño para que la coma, y una forma sencilla de hacerlo es el hecho de que tenga piezas de fruta siempre a la vista en la cocina, en la mesa, en la nevera y en casi cualquier sitio.

Hay muchas opciones para hacer que al niño le guste la fruta

Cualquier día el pequeño puede sorprender a sus padres diciendo que quiere probar o comer fruta porque quizás, que al tenerla tan presente, acabe, como dice el refrán, entrándole por los ojos. Además también es cierto que los padres tendrán que pensar y ponerse en el lugar del pequeño, ofreciéndole frutas más atractivas como las fresas, melocotones, peras, manzanas… y no otras, que llaman menos la atención como es el caso de las ciruelas, por ejemplo.

Otra opción será presentar de diferente forma la fruta o mezclarla con otros ingredientes, para que poco a poco el pequeño vaya acostumbrándose a su sabor. De este modo, si rechaza la papilla, se puede optar por cocer un poco las frutas para que sean más sencillas de comer y ofrecérsela de este modo. Sin embargo, será importante ir aumentando progresivamente la cantidad de fruta fresca en relación a la cocida. De este modo, al principio habrá más cantidad de fruta cocida que fresca pero se irán cambiando las cantidades, ya que al cocerla, pierde muchas vitaminas, tan necesarias para el crecimiento y el desarrollo de los pequeños.
No hay mejor consejo para que al niño le guste la fruta que este: ‘los padres deben de dar ejemplo’

Otro truco será añadir leche a la papilla de frutas y sobre todo al principio, es decir, una cantidad abundante para que la papilla quede diluida y le parezca una comida nueva. Así, sabrá más a leche que a fruta y el pequeño no rechistará porque está acostumbrado al sabor de la leche. Una vez esté habituado, se le irá añadiendo más cantidad de fruta y reduciendo la leche, para que se adapte al nuevo sabor muy poco a poco, sin que suponga un cambio brusco que seguro que detectarán sus papilas gustativas.

También puede resultar una buena opción añadir, en vez de leche, cereales. De este modo, se le echará a la papilla de frutas los cereales que el niño tome habitualmente. De este modo, notará ese sabor y puede que le guste. Aún así, al igual que antes, se le irá quitando cantidad de cereales, hasta que el niño acabe comiendo su puré de frutas.

Sin duda, la presentación de este alimento puede ser decisiva para que el niño la rechace o no, sobre todo conforme va siendo un poco más mayorcito. Y es que hay casos en que no quieren la papilla de frutas, y en cambio, sí que se comen una ensalada fresquita con frutas variadas. El hecho de ver cada una de ellas cortadas a trocitos, con un color diferente, en un bol de colores… puede hacer que acabe por llamarle mucho la atención. Además, si se toma de postre o de merienda, por ejemplo, podrá añadírsele un poco de helado.

Y es que estas estrategias no harán más que habituar al pequeño al sabor de la fruta, ya sea, mezclándola con otros sabores o presentándola de tal modo que resulte apetecible para ellos.

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Comidas y cenas para los niños


Es imprescindible que los pequeños sigan una dieta equilibrada, que contenga todos los nutrientes necesarios para su desarrollo y crecimiento. De este modo, será importante que los padres organicen un menú para que sus pequeños nazcan sanos y fuertes.

De este modo, será necesario que se organice un plan alimenticio que incluya todos los aportes nutricionales necesarios. Así, los expertos indican que, en esta dieta, deben predominar los hidratos de carbono, representando un 50 ó 60 % del aporte calórico del pequeño, mientras que las proteínas representarán el 10 ó 15% y las grasas, el 25 ó 35%.

La dieta mediterránea es la ideal para cualquier niño

Es conveniente que dicho menú se realice de tal forma que haya variedad y que también se incluyan productos que sabemos que les gustan a los pequeños de la casa. También será importante desarrollar dotes de creatividad para conseguir que coman aquello que realmente no les gusta. De este modo, antes de acudir al supermercado, será útil que los padres elaboren una lista de la compra con todo lo necesario para cumplir estos requisitos. En el caso de que los pequeños coman en el comedor del colegio, será importante que los padres sepan qué comen para intentar no repetir y para controlar qué alimentos comen.

De este modo, habrá que incluir productos de todos los grupos de alimentos, ya que cada uno, aportará un componente fundamental para una alimentación correcta. De este modo, habrá que asegurarse de que se incluyan alimentos ricos en calcio, hierro, vitamina C, vitamina A, ácido fólico y vitamina B. Así, será importante que tomen leche, así como yogures y quesos, que les darán un importante aporte de calcio, fundamental para el desarrollo y crecimiento de los huesos. Las verduras cocidas y las frutas serán las encargadas de aportar las vitaminas necesarias para el pequeño, mientras que para el consumo de hierro, será conveniente incluir en dicha dieta carnes de res, de aves, pescado, así como cereales y legumbres. Tampoco faltará el pan, la pasta, las patatas, judías, lentejas o frutos secos, que son ricos en hidratos de carbono, así como los huevos, ricos en proteínas.

Organización y horario de las comidas

Aún así, y una vez destacados los alimentos que no deben faltar, también será importante organizar las comidas. El desayuno deberá ser uno de los momentos fuertes del día, ya que el pequeño, sobre todo si va al colegio, gastará mucha energía y necesitará recargar las pilas a primera hora de la mañana. En cuanto a la comida, también es un momento fuerte del día y sin duda, se intentará combinar los tres tipos de nutrientes. Del mismo modo, será conveniente que las cenas no sean copiosas, ya que, si comen en exceso por la noche, tendrán digestiones pesadas que acabarán alterando su sueño.

De este modo, también será importante seguir un horario en las comidas, para controlar de esta forma su apetito y, para así también evitar malos hábitos como el picar entre horas, momentos en los que se suele abusar de las grasas que suelen ser tan atractivos para los pequeños.

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La nutrición en el crecimiento y desarrollo de los niños


Hay niños altos, bajitos, de tamaño medio… El hecho de que uno sea más alto que otro está determinado en gran medida por la herencia genética y esto es algo que no cambia fácilmente. Pero no hay que desdeñar el valor que tiene la alimentación en el proceso de crecimiento infantil.

Comer mucho no va a hacer que un niño más bien bajo llegue a ser un Gasol pero si ese mismo niño no se alimenta bien y tiene carencias nutricionales seguramente se quede más bajo de lo que debería. Por eso hay que prestar especial atención a la dieta de los más pequeños de la casa.
El crecimiento del niño no es sólo en altura: hay más parámetros que se deben estudiar

Al hablar de crecimiento no nos referimos solo a la altura, aunque este parámetro sea el más evidente. El niño crece y se desarrolla en todos los sentidos, no solo sus huesos y músculos experimentan cambios, su mente y sus emociones están en continuo desarrollo y para que ese desarrollo alcance todo su potencial es necesario dotar al organismo del niño de todos los nutrientes que precisa.

La base de una alimentación sana no es comer mucha cantidad sino tener presentes en la dieta diaria alimentos y nutrientes de todos los grupos, esto es, carbohidratos, frutas y vegetales, proteínas, lácteos, grasas y azúcares. Hay que encontrar el equilibrio justo para dotar al niño de lo que precisa, no hay que abusar de las grasas y azúcares pero tampoco se pueden suprimir de la dieta ya que entre otras cosas contienen mucha energía que el niño necesita, al consumir grandes cantidades de la misma en su vida diaria.

Podemos pensar que si nuestro hijo no está gordo o si crece de forma adecuada no existe ningún problema nutricional, pero estos no son indicadores suficientes, puede que haya carencia en algún grupo de alimentos y esto le vaya a traer consecuencias posteriores. Si tenemos alguna duda acerca de si la alimentación de nuestro hijo es adecuada siempre podemos consultar al pediatra o a un nutricionista, de todas formas si el niño toma alimentos de cada grupo nutricional no tiene que haber problemas.

La educación del niño respecto a la alimentación sana y equilibrada es esencial

Si es importante una dieta balanceada, también lo es que el propio niño entienda lo importante que es llevar una alimentación sana. Para ello habrá que educar su paladar desde el principio creando bueno hábitos alimenticios. Por ejemplo, muchas veces los padres no ofrecen todo tipo de verduras a sus hijos porque a ellos no les gusta, después cuando intentan introducirlas ya es demasiado tarde.

La distribución de las comidas es otro de los factores a tener en cuenta para que la nutrición sea la herramienta efectiva que debe ser en el desarrollo infantil. Se recomiendan cinco comidas al día, siendo el desayuno una de las más importantes, lo completarán el almuerzo, la comida, la merienda y la cena, esta última es mejor que no sea demasiado copiosa a fin de favorecer el descanso del menor.

Por último todo este proceso de adquisición de nutrientes será mucho más efectivo si se combina con la realización diaria de ejercicio físico.

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La alimentación para el correcto crecimiento en la pubertad y la adolescencia


El crecimiento tiene un claro componente genético, pero factores como la alimentación son mucho más influyentes de lo que podemos pensar en lo que al desarrollo del niño se refiere. A la hora de buscar las causas de un retraso en el crecimiento o de un problema de talla, la nutrición es uno de los primeros parámetros a tener en cuenta, aunque existen otros que veremos a continuación.

Antes de nada hay que valorar si realmente el niño tiene un problema de crecimiento, hay ocasiones en que esta talla baja se debe simplemente a un retraso general del crecimiento, aunque el niño es pequeño para su edad está creciendo a una tasa normal. Ocurre que la pubertad a veces se demora y estos niños seguirán creciendo una vez el resto de compañeros ya haya parado, alcanzando una estatura normal. Otro de los motivos por los que un niño presenta una talla baja es como decíamos arriba los genes, si los padres o uno de ellos es bajo el niño es probable que también lo sea y si no hay ningún problema de salud no hay porqué preocuparse.

Problemas de talla baja y de retraso en el crecimiento en niños

Pero hay ocasiones en que la talla baja se debe a otro tipo de factores, son muchos los problemas de salud y las afecciones que pueden provocar este retraso. Entre ellas destaca la desnutrición, deficiencias en la hormona del crecimiento, trastornos óseos o esqueléticos, infecciones en el feto antes de nacer, enfermedades crónicas como una cardiopatía o la diabetes, y trastornos genéticos.

Si el niño padece o ha sufrido alguna de estas enfermedades es muy probable que ahí esté la causa de su baja estatura, en todos los casos es necesario consultar con el médico. También debemos consultar si no hay causa aparente y el niño no crece como debería, en este caso el facultativo realizará una serie de preguntas a los padres a cerca de sus antecedentes y hábitos de vida, cuestionario que se completará con pruebas médicas con las que determinar a qué es debido esa talla baja.

Diagnóstico de problemas y retrasos en el crecimiento

Una de las pruebas más comunes es la radiografía de la edad ósea, el tamaño y la forma de los huesos van cambiando a medida que una persona crece por lo que la radiografía nos mostrará si los huesos del niño han cambiado y madurado o no. Otra prueba habitual es el examen de estimulación de la hormona del crecimiento.

En lo que respecta al tratamiento este va a depender de la causa que haya motivado esa baja estatura, en general lo que más necesita el niño bajito es apoyo emocional ya que su tamaño suele afectar a su autoestima debido a que a menudo suelen ser fastidiados por sus compañeros debido a su altura. Más allá de este necesario apoyo uno de los tratamientos más utilizados es el de la hormona del crecimiento, al niño se le suministran inyecciones de la misma para favorecer el crecimiento, aunque esto solo será posible en determinados casos.

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Como tratar el asma durante el embarazo


Silbidos, presión en el pecho, dificultad para respirar y tos, son los síntomas más característicos del asma bronquial, una enfermedad crónica de los pulmones que afecta a personas de todas las edades y que se considera una de las más comunes que puede complicar el embarazo.

Las vías respiratorias de las personas con asma están inflamadas y producen más mucosidad de lo habitual, por ello son muy sensibles y reaccionan exageradamente a la inhalación de ciertas sustancias, haciendo que los músculos se contraigan y llegue menos aire a los pulmones.

Algunos estudios han comprobado que el embarazo puede modificar el curso del asma, mejorando en unos casos y empeorando en otros, un pronóstico todavía impredecible para cada mujer, mostrándose los síntomas más severos de empeoramiento las semanas 24 a la 36 de gestación.

¿Cómo puede afectar el asma a la embarazada y al feto?

El asma bronquial no controlado durante el embarazo, presenta riesgo de complicaciones maternas y fetales. Para la mujer, estos riesgos aumentan conforme aumenta la severidad del asma, entre ellos:

– aumenta la morbilidad materna: las mujeres afectadas tienen mayor probabilidad de padecer hiperémesis gravídica y hemorragia uterina.

– la hipertensión arterial puede llegar a ser dos o tres veces mayor en mujeres asmáticas

– existe mayor riesgo de preeclampsia, placenta previa, parto inducido y cesárea.

El feto también puede verse en riesgo debido a un asma materno no controlado, algunas consecuencias de la hiperventilación y los episodios reiterados de asma pueden ser:

– retardo en el crecimiento intrauterino.

– nacimiento prematuro.

– bajo peso al nacer.

¿Es posible controlar el asma durante el embarazo?

Sí, es posible y resulta necesario. Si se maneja adecuadamente, la embarazada y su feto podrán disfrutar de un embarazo similar al de otras mujeres no asmáticas. Para ello, la embarazada debe someterse a un buen control para asegurar su salud y la de su bebé.

Los expertos enfatizan la importancia de llevar un control mensual del asma durante la gestación. De esta forma, el médico podrá cesar el tratamiento si la enfermedad ha mejorado o reforzarlo, si por el contrario el asma ha empeorado.

Durante el embarazo, existen motivos suficientes para mostrarse reticente a la toma de medicamentos. Sin embargo, ante la presencia de asma, los efectos beneficiosos esperados superan los riesgos. Los expertos han confirmado que los posibles efectos negativos de la ausencia de control del asma son mayores que los que pueden presentarse por la toma de fármacos prescritos.

En primer lugar, el tratamiento irá siempre dirigido a poner énfasis en las medidas preventivas, evitando los gatilladores que pueden disparar el episodio asmático:

– cesación del tabaquismo y espacios con humos, polvo o aire viciado.

– evitar otros factores ambientales como animales domésticos, ácaros de polvo y del hogar, cucarachas, pólenes y esporas.

– reducir o evitar las actividades físicas que puedan sofocarla así como los perfumes demasiado fuertes.

La prevención en muchos casos no es suficiente para evitar los síntomas de asma durante todo el embarazo. Cuando la medicación se hace necesaria, el médico prescribirá el fármaco que considere que tiene menos efectos adversos para la mujer y para el feto, al tiempo que permite una oxigenación adecuada y crecimiento del bebé. Por lo general, se eligen corticoesteroides inhalados que han demostrado ser efectivos y con poco riesgo para las embarazadas (Programa Nacional de Educación para la Prevención del Asma).

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La depresión prenatal afecta al desarrollo del bebé


En ocasiones, las mujeres se sienten deprimidas durante el embarazo y las causas pueden ser diversas. Puede deberse, tanto al miedo o agobio ante la inminente llegada de su bebé y el temor a no saber hacerlo bien, así como a cambios hormonales que le hacen sentir así e incluso también a factores sociales. Es decir, en ocasiones, la realidad que rodea a la mujer no es la más adecuada y por ello, puede llegar a influir en su estado anímico.

Es muy importante que se detecte si la mujer tiene depresión, ya que las consecuencias de este trastorno durante el embarazo pueden ser negativas, llegando a influir incluso en el desarrollo del pequeño. Así, aunque en ocasiones, se piensa que esa sensación de cansancio, estrés o desgana puede deberse a los propios cambios que está experimentando por el embarazo, es importante asegurarse de que no se trata de una depresión prenatal.

El desarrollo del bebé está condicionado por el estado de ánimo de la madre

Un estudio realizado por investigadores de Reino Unido saca a la luz importantes conclusiones sobre las consecuencias de este estado depresivo durante el embarazo. De este modo, se reflejó que las madres que se sienten así durante los meses de gestación suelen tener bebés que se caracterizan por tener un desarrollo más lento de lo que se considera habitual.

Para llevar a cabo dicho estudio tomaron como muestra aproximadamente a once mil mujeres que habían sido madres en un intervalo de dos años. En primer lugar se evaluó el nivel o grado de depresión que habían sufrido durante los nueves meses de gestación y acto seguido se valoró la posible relación entre ese estado y los problemas de desarrollo cognitivo que presentaban los pequeños.

Lo cierto es que los resultados fueron concluyentes, ya que de las que habían tenido este trastorno, se demostraba que en el caso de las mujeres que habían sufrido depresión durante prácticamente todo el embarazo, presentaban un 50 por ciento más de probabilidades de tener hijos con este tipo de problema e incluso de tener bebés prematuros.

Del mismo modo, otra investigación llevada a cabo por la Universidad de California en Irvine también se centraba en analizar cómo influye la depresión materna en la salud del bebé y en el desarrollo de sus capacidades motoras. En este caso, se siguió durante un año a 221 mujeres embarazadas, que se dividieron en grupos, en función de si no tenían síntomas, aquellas con síntomas antes e incluso después del embarazo y por último, aquellas que sólo demostraron este estado depresivo al comienzo o al final de dicho estudio.
Un estado de ánimo depresivo y triste genera un menor desarrollo del bebé

Se llegaba a la conclusión de que los pequeños que tenían un mejor desarrollo eran los de aquellas madres que no habían tenido este trastorno o tan sólo habían estado deprimidas en periodos breves al comienzo del embarazo o después de que el pequeño naciera.

Aun así, no se saben los motivos de que este estado influya en el feto. Sólo se baraja la posibilidad de que este estado psicológico de la madre provoque el aumento del nivel de hormonas relacionadas con la ansiedad o el estrés y que eso finalmente acabe transmitiéndose al bebé.

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Riesgos de un embarazo prolongado


Un embarazo prolongado puede tener consecuencias negativas, tanto para la madre como para el bebé. Y es que, si la mujer supera las 42 semanas de gestación, puede que comiencen las complicaciones. Los especialistas afirman que, en muchos casos, realmente no se producen embarazos prolongados, sino que hay una confusión en las fechas. Sin embargo, también afirman que un dos por ciento sí que lo son en realidad, aunque se desconocen las causas o motivos de que se produzcan.

Así, una vez en este punto, cuando ya se ha superado la fecha indicada aproximadamente para que la mujer alumbre, puede que la placenta empiece a dejar de hacer su función correctamente, por lo que habrá riesgos de que el pequeño no reciba la cantidad de oxígeno y nutrientes de la madre que necesita. Además, como el bebé sigue creciendo, la cantidad de líquido amniótico puede disminuir y entonces el cordón umbilical podría llegar a comprimirse cuando el pequeño se mueva o cuando se produzcan las contracciones uterinas.

Consecuencias en el bebé de un embarazo prolongado

En cuanto al pequeño, pueden darse casos de síndrome de dismadurez, que consiste en que el bebé presenta características propias de insuficiencia placentaria. De este modo, puede que el pequeño tenga uñas y pelo largo, así como la piel arrugada. También puede producirse la llamada aspiración de meconio, que consiste en que el bebé puede empezar a defecar en el líquido amniótico y luego inhalarlo, llegando a sus pulmones. Como consecuencia, el pequeño podría llegar a sufrir neumonía, aunque en estos casos, el pequeño suele nacer simplemente con manchas de meconio.

En estos casos, también hay riesgo de macrosomía, ya que si el bebé tiene un tamaño demasiado grande, habrá grandes dificultades para que nazca de forma vaginal, pasando a través de dicho canal y los embarazos prolongados también tienen mayor probabilidad de muerte fetal, que implica que el pequeño muere dentro del útero. Y es que, aunque no es frecuente, sí es cierto que conforme pasan las semanas si se superan las 42 aumenta el riesgo de que ocurra.

Riesgos para la madre

También la madre está expuesta a riesgos en caso de que se prolongue el embarazo. En estos casos, es frecuente que la mujer sufra lesiones perineales, ya que, los bebés suelen ser de mayor tamaño y el esfuerzo durante el parto es mayor, así como las consecuencias. Del mismo modo, aumenta también la posibilidad de que el parto sea por cesárea, por el mismo motivo anteriormente indicado de que hay mayor sufrimiento fetal, por el gran tamaño del bebé y la dificultad para pasar por el canal vaginal.

Por todo ello, cuando la mujer supere esta barrera en su periodo de gestación será fundamental que se controle su estado exhaustivamente. Y es que, su médico o matrona se asegurarán de que el bebé se encuentra bien, mediante el control fetal y ultrasonido. En caso de que esté bien, se esperará a que el parto comience de forma natural. Por el contrario, si se detecta que el pequeño está teniendo problemas, se decidirá si es necesario inducir el parto u optar por una cesárea.

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Embarazo de trillizos y sus complicaciones


Los embarazos múltiples suelen ser una gran sorpresa para los futuros padres y aunque no tienen por qué existir problemas o complicaciones, sí es cierto que se trata de un embarazo de alto riesgo. Y es que, si en un embarazo de un solo feto, el cuerpo de la mujer sufre muchos cambios y los cuidados y el seguimiento del pequeño es muy importante, cuando se trata de trillizos aumentará considerablemente el control y los cuidados durante el periodo de gestación.

Este tipo de embarazos suele durar aproximadamente 34 semanas y es evidente que aumenta con respecto a un embarazo de un único feto, el número de pruebas, así como de visitas a su médico o matrona. También hay más casos de cesárea en este tipo de embarazo. A ello se une el hecho de que habrá mayor probabilidad de que se produzcan complicaciones durante estos meses.
Complicaciones más frecuentes de un embarazo múltiple de trillizos

Así, entre los riesgos más comunes cabe destacar el aumento de posibilidades de sufrir riesgo pregestacional y gestacional, hipertensión durante el embarazo, insuficiencia cervical, así como ruptura prematura de las membranas. A ello hay que sumar el aumento de sangrado durante el proceso del parto y en el propio alumbramiento e incluso la muerte fetal. También en muchos casos se producen partos prematuros y esto conlleva dificultades en el posterior desarrollo del bebé.

Además la mujer puede sufrir otros problemas como la retención de líquidos que provocará que se le hinchen las piernas, pies, así como las manos. De este modo, aunque no suele considerarse una complicación grave si se combina con una presión arterial alta, sí que puede llegar a ser un riesgo, tanto para ella como para el feto que crece en su interior.

Por otro lado, como antes se indicó, suele ser frecuente que aumente la tensión y, por consiguiente, la mujer sufrirá cefaleas, sensación continua de cansancio y fatiga, así como alteraciones en su visión. En estos casos, será importante que la embarazada acuda a su médico para que le indique un tratamiento, ya que si no se trata puede llegar a producir consecuencias negativas tales como insuficiencia renal en la madre e incluso imposibilitar que el feto reciba alimento y oxígeno.

El cuerpo de la madre debe de hacer un esfuerzo muy superior al de un embarazada de un solo bebé

El corazón también se ve sobreexpuesto a un mayor esfuerzo en este tipo de embarazos, ya que tiene que bombear más sangre y esto influirá también en el estado físico de la mujer, que se sentirá cansada y se agotará al hacer el mínimo esfuerzo.

La llamada transfusión fetofetal es otra de las complicaciones que, en ocasiones, se producen en embarazo de trillizos, aunque solo afecta en exclusiva a los embarazos monocoriales. Consiste en que cuando uno de los fetos bombea sangre para que llegue a la placenta de otro, finalmente el receptor recibe una cantidad excesiva de sangre y, por el contrario, al que la dona no le llega suficiente, lo que acaba provocando que no crezca de forma adecuada.

De este modo, será muy importante que la mujer acuda a los controles pertinentes que y que, en cuanto detecte alguna anomalía, acuda a su médico o especialista lo antes posible. Además de que ella deberá concienciarse de la importancia de cuidarse y seguir todas las recomendaciones que le darán los médicos.

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Fuente  embarazoymas.net